El poder de la música en el consumidor

Hoy dedicamos nuestro blog al marketing musical, cómo se puede seducir al consumidor a través de la música.
 
 
 
 
Numerosas canciones se asocian directamente a determinadas marcas. Hay canciones y melodías que le recuerdan al consumidor la marca o la tienda en la que las escucha de forma habitual. Existen otras que son versiones creadas para un anuncio de canciones exitosas que consiguen, gracias a la publicidad, que olvidemos un poco la canción original.
 
 
La música nos hace comprar o nos ayuda a recordar los valores de marca que las empresas quieren incentivar. Es el llamado marketing musical, que es una de las partes del denominado marketing sensorial, que apela a nuestros sentidos para generar emociones asociadas a un producto o a una compañía.
 
Las emociones consiguen que la marca llegue al consumidor a unos niveles mucho más profundos que lo que ocurre con otro tipo de recursos para comunicar los valores de la marca y, en algunos casos, consiguen mucho mayor recuerdo que otros estímulos. 
 
El marketing olfativo, por ejemplo, consigue quedarse en unos niveles mucho más profundos del subconsciente del consumidor que las imágenes o que los colores usados para construir la marca.
 
 
La música puede manipular cómo los consumidores se comportan en un establecimiento, puede servir para cambiar el  público objetivo al que se dirige un producto o puede ayudar a reforzar el eslogan con el que se lanza una novedad al mercado.
 
 
El marketing musical en las tiendas
 
El poder de la música en un establecimiento para dirigir o incentivar el consumo es impresionante. Su potencial llega hasta tal punto que su impacto no solo llega a los consumidores, sino también a sus hijos.
 
Ya desde el embarazo, los bebés escuchan la misma música que sus madres, por lo que se sentirán luego más cómodos o menos cómodos con uno u otro estímulo musical.
 
En una cadena de centros comerciales  empezaron a emplear diferentes recursos para hacer que las compradoras embarazadas se sintiesen cómodas en sus tiendas (con el objetivo de que comprasen) y entre ellos situaron el de poner grandes éxitos de su juventud y ciertos sonidos creados para generar una sensación de comodidad.
 
Tras el nacimiento de los bebés, las madres empezaron a escribir a los responsables de los centros comerciales para explicarles un fenómeno que ellas no entendían: sus hijos se sentían más calmados al entrar en el centro comercial.
 
La música es uno de los elementos fundamentales del neuromarketing y uno de los trucos que se usan, por ejemplo, para cambiar el flujo de visitantes en las horas de más o menos éxito del establecimiento comercial. Una música más acelerada hace que los consumidores compren más rápido y una más lenta hace que vayan más despacio. 
 
 
 
La selección musical debe hacerse siguiendo diferentes criterios, como pueden ser los valores de la marca o la situación geográfica de los establecimientos (no es lo mismo una tienda en el centro que una en las afueras) y la época (la música navideña recuerda la temporada en la que el consumidor se encuentra y empuja a hacer compras asociadas).
 
 
La música que se escucha tiene altos poderes a la hora de recordar cosas o consolidar mensajes. Por ejemplo, las líneas aéreas usan músicas específicas durante el embarque, que no solo entretienen o calman al viajero (lo chill out es lo habitual), sino que además refuerzan lo que quieren transmitir de si mismas. 
 
Por otra parte, la música tiene también un alto valor a la hora de diferenciar targets. 
 
Por ejemplo, en las tiendas Bershka, la marca más joven de Inditex, la música es una gran barrera de entrada para quienes no son su mercado objetivo: la música está con un elevado volumen, por lo que para ellos será demasiado ruidosa y molesta. 
 
 
Todo lo contrario ocurre en las tiendas de moda de aires más premium, ya que allí suena  música suave.
 
 
 
La música en los anuncios
 
Otro ejemplo de lo que supone la música como valor añadido en la comunicación publicitaria esté en los anuncios. 
 
Según un estudio de Flyabit, el 72% de los consumidores recuerda la marca asociada a una sintonía y el 37,8% lo hace de forma completamente espontánea.
 
La música ayuda a recordar lo que se está contando y puede hacer que el mensaje publicitario destaque por encima de los de la competencia. 
 
La música debe ir en sintonía con los gustos de la audiencia y ser los suficientemente diferente de la de la competencia para triunfar.
 
 
Escoger la música más adecuada conseguirá que el recuerdo de marca se quede para siempre. 
 
Esto ocurre, por ejemplo, con la banda sonora de Doctor Zhivago, que para los consumidores es ya la música del anuncio de Lotería de Navidad. 
 
También ocurre con la canción de los turrones El Almendro. Los consumidores la reconocen y el 78% piensa inmediatamente en la Navidad.
 
 
 
 
La sintonía de los productos
 
Utilizar la música para vender no es algo que se limite a la comunicación publicitaria o al punto de venta, también hay que tener una buena estrategia relacionada con el sonido cuando se crea la identidad del propio producto. 
 
Muchas veces, la música es más efectiva que el packaging o la elección de colores o materiales de fabricación. 
 
Los sonidos se asocian directamente al producto y a sus valores positivos y recuerdan siempre la marca al consumidor.
 
Teniendo en cuenta que el usuario dará un uso intensivo al producto, será incluso más fácil hacer que se quede con esa sintonía.
 
 
Esto ocurre, por ejemplo, con los avisos de megafonía de los trenes de Renfe, es un sonido que quienes viajan de forma habitual en la compañía recuerdan.
 
También con la sintonía de Windows, que recuerda las primeras experiencias con el sistema operativo de Microsoft.
 
Y sobre todo, con la sintonía de Nokia, que es una de las más populares del mundo. Su sintonía se reproduce unas 20.000 veces cada segundo en todo el mundo. 
Curiosamente, la sintonía proviene de una obra del compositor Francisco Tárrega.
 
 
En definitiva, el 97% de las empresas creen que la música puede fortalecer la marca y el 76% la usa de forma común. El cerebro del consumidor está preparado para escucharla y sobre todo, para recordarla.
 
 
Desde nuestra Asesoría Musical, ofrecemos todos estos servicios a empresas, tiendas, publicidad, etc. siendo la música una de las herramientas más poderosas para comunicar y vender.
 
El poder de la música en el consumidor
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