El renacimiento de la armónica de cristal

La armónica de cristal es un raro instrumento de sonido cristalino, perfeccionado en el siglo XVIII  por Benjamin Franklin, que ha renacido en la actualidad.

Este instrumento lo tocan muy pocas personas, entre ellos el francés Thomas Bloch, que ha sido invitado por la ópera de Los Ángeles para tocar la parte de una armónica de cristal en la ópera de Donizetti “Lucia di Lammermoor”, de la cual se realizarán seis representaciones hasta el próximo 6 de abril.

La propia reina María Antonieta  tocaba la armónica de cristal y se cree que habían unas 4000  armónicas de cristal fabricadas entre 1761 y 1835, tocándose sobre todo en los salones de la época.

Mozart la descubrió en casa del célebre doctor Franz Anton Mesmer, que la utilizaba para relajar a sus pacientes, y le gustó tanto que la utilizó en su última obra de música de cámara.

Beethoven, Carl Philipp Emmanuel Bach, Saint-Sans, y más tarde Richard Strauss, también compusieron para la armónica de cristal, apodada “el órgano de los Ángeles” por Paganini.



Se creía que su sonido era “peligroso”. Un diccionario médico de la época afirmaba que podía provocar partos prematuros, hacer aullar a los animales, abatir “al hombre más poderoso en menos de una hora” y  sumir a su intérpretes en la locura.
Nada más lejos de la realidad: el verdadero problema era el plomo, ya que en el siglo XVIII, las armónicas eran de cristal, pero contenían un 24% de plomo. 


La armónica de cristal cayó en el olvido, hasta que Gerhard Finkenbeiner, un maestro vidriero de origen alemán instalado en Boston, decidió volver a fabricar el raro instrumento en 1982.
Su taller, que aún funciona, es el único en el mundo que fabrica ese instrumento.


Disfrutemos del sonido de la armónica de cristal…






El renacimiento de la armónica de cristal
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