Mamá, no quiero tocar el piano


Es muy común escuchar esta frase en todas las familias con hijos músicos, ya sea activos o en potencia. Normalmente, las actividades culturales de los más pequeños de la casa, pueden suponer más de un quebradero de cabeza para los padres. La pregunta es siempre la misma, ¿cómo inculcar hábitos productivos en nuestros hijos sin que ellos se lo tomen únicamente como una insulsa obligación? 

La primera regla y también la fundamental es la motivación. Sin duda podemos conseguir que un niño vaya a clases o estudie si nos ponemos lo suficientemente serios, pero lo más probable con este modo de proceder, es que en cuanto sean un poco más mayores y nosotros nos veamos obligados a darles más libertad, dejarán todos los hábitos que les resulten forzosos y poco atractivos. 

Para convertir en agradable el tocar el piano, o cualquier otra tarea que les sea fructífera, como leer, debemos asegurarnos de tener en cuenta los deseos del niño, no totalmente, pues no es todavía un adulto y aún no puede hacerse cargo, ni muchos menos, de todos los aspectos de su vida, pero si puede decirnos que es lo que más le gusta para que podamos actuar en consecuencia.

Es importante también, no ponerle a tocar el piano la etiqueta de “estudio” pues en estas edades suena únicamente a aburrimiento, a “no jugar”. Es mejor presentarlo como algo divertido, exponerles que si lo tocan a menudo, pronto podrán tocar sus canciones favoritas, o incluso aprender con ellos durante la primera fase de su aprendizaje, los niños siempre imitan a sus mayores, tomémoslo como nuestro as en la manga.

Por último, es cierto que los niños son increíblemente moldeables y absorben como esponjas tremendas cantidades de información, pero si lo que queremos que aprendan se ajusta también en cierto modo a sus gustos, tendremos la mitad del trabajo hecho. 

Tenemos pues los puntos claves para acercarnos a nuestros hijos en aspectos de educación: motivación (por diversión o imitación), tener en cuenta las aficiones y un sano equilibrio entre libertad y obligación. 


Artículo realizado para nuestro blog por Iberpiano. ¡Gracias!


Mamá, no quiero tocar el piano
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